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Matías Bagnatto, sobreviviente de la Tragedia de Flores. “Cada seis meses tenemos que ver si son jueces garantistas y que es probable que lo liberen. Cuando me hablan de derechos humanos para los delincuentes les digo, y mis derechos humanos, los de mis hermanitos?”

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Matías Bagnatto, es el sobreviviente de la llamada “Masacre de Flores”. Luego de más de 20 años, Matías sigue implorando a los jueces que el asesino de su familia siga preso y lo que es peor, que deje de amenazarlo.

 

A pesar de que los años pasan, lo que se siente es que no hubo justicia o que la injusticia es permanente.

 

Matías dice “Uno tiene esa sensación de que nada de lo que pasó es justicia. Casi 22 años del incendio y es agotador vivir de esta forma. Siempre digo, que bastante es vivir habiendo perdido de esa forma una familia entera y encima recibir los golpes de la justicia que son constantes. Esto es una noticia cada seis meses y un beneficio para el asesino. Siempre remarco que la realidad es que me gustaría que la condena a perpetua sea realimente quedarse toda la vida preso y no 25 años. Pero además estamos hablando de la seguridad de mi abuela y la mía. No puedo decirle persona a una bestia, un  monstruo que prendió fuego una casa con tres chiquitos dentro. Las amenazas de el que siguieron después de tantos años, y la verdad es que uno tiene miedo. Si fue capaz de prender fuego una familia, ¿como no creer que puede venir por mi abuela o por mi?”.

 

En la madrugada del 17 de febrero de 1994, Fructuoso Alvarez González –español, casado con una prima segunda de la madre de Matías– prendió fuego el chalé de dos plantas de Baldomero Fernández Moreno 1906 (Barrio de Flores), porque el padre de Matías no le devolvía un dinero que le había prestado.

 

En el incendio murieron el dueño de casa, José Bagnato (42), su mujer, Olga Plaza (40), sus hijos Fernando (14) y Alejandro (9) y un amiguito que se había quedado a dormir esa noche (Nicolás Borda, de 11 años).

 

Matías, que tenía 16, escapó del fuego por la ventana de su habitación , en el primer piso.

 

“Aparentemente mi papá tenía una deuda, no sé si es cierto porque en ese momento tenía 16 años y lo que menos sabía era sobre los negocios de mi papá. Sabía que tenían una sociedad en una fábrica de zapatillas y que ellos tenían un problema entre ellos. El aduce que mi papá tenía una deuda y eso lo lleva a que durante seis meses nos amenazaba todos los días”.

 

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  • ¿Vos en ese momento conocías que el asesino los amenazaba?

 

Cuando llamaba a mi casa y atendía mi papá o mi mamá, los insultaba, los amenazaba con su propia voz, pero cuando atendían mis hermanitos o yo, cambiaba la voz y decía se murieron, están todos muertos, y así continuamente para asustarnos. Fueron una locura esos seis meses de llamados y amenazas. En un momento, mi abuela se acercó pensando que iba a poder hablar y ponerse de acuerdo con el y para que se calme. El estaba con un abogado en su casa y querían que ella firmara un poder, entregándole la casa. Mi abuela se niega y el empieza a tirarle de los pelos, darle cachetadas. Mi abuela dice que en un momento, saca como droga y se la empieza a meter en la nariz y le decía que firme porque se iba a morir ahí y como no le bastó con eso, se baja los pantalones y hace que mi abuela le toque el pene y en ese ínterin, la mujer de el llamó a mi casa y mis viejos la fueron a buscar. Cuando mi mamá ve cómo estaba mi abuela, va directamente a la Comisaría y hace la denuncia y ahí fue el gran problema. A partir de ahí empezó a llamar diciendo que levanten  la denuncia porque nos iba a prender fuego a todos. Cada vez que amenazaba lo denunciábamos. Uno nunca piensa que podía llegar hacer algo así. Mi mamá tenía miedo mas que nada con que le haga algo a mi viejo. Me parece que mi mamá no tenía tanto miedo por nosotros sino más que nada con mi papá. Con ésta persona había una relación, venía a los cumpleaños, veraneábamos juntos, no era desconocido.

 

Matías relata lo que fue esa madrugada. “Por esas cosas del destino, mi abuela que vivía con nosotros, mi mamá la había convencido para que se fuera con unas amigas a Mar del Plata, el día anterior mi abuela viaja. Esa tarde mi hermano invita a un amigo, Nicolás Borda, se quedaron jugando y a la noche se iban a ir a dormir a la casa de Nicolás. La mamá de Nicolás llamó que se le había complicado y se le había hecho tarde y al final arreglan que se queden a dormir en mi casa y ella los pasaba a buscar al otro día y los llevaba al club a pasar el día. Lo que es el destino. Yo me pude escapar, pero mi familia y Nicolás quedaron ahí. Fueron muchos años de terapia, de culpas, de haber sido el hermano mayor, de todos los por qúe que van apareciendo, de por qué no me desperté antes o cosas así. El único sobreviviente de esa tragedia fui yo y uno se culpa de todo. Es una mezcla de haber sobrevivido y de culpa por no haber podido hacer nada o simplemente cupla por sobrevivir. Es tremendo superar el trauma de sentir que te quemas, el incendio es terrible. Yo por años me bañaba con la puerta abierta porque el vapor me hacía sentir el ahogo de ese incendio”.

 

Su abuela fue su gran sostén y siempre dijo que habían quedado para pedir justicia. “Es inimaginable lo que pasó mi abuela. Mi mamá era su única hija, de repente se encuentra sin su hija, sin sus nietos y conmigo a cargo y sin casa. Estos últimos cinco años donde estuvo libre, me volvió a amenazar, viví eso de ir a Tribunales, que en su momento lo hizo ella sola. Yo ahora supe lo que hizo mi abuela por años. Admiro la fuerza de mi abuela que es inexplicable, es única. Después de enterrar a su hija, nietos, salir a trabajar porque yo salí en calzoncillos y ella me dio todo. Esa es una de las grandes impotencias que tengo, tiene hoy 87 años y después de todo lo que sufrió tenga que vivir todavía todo esto, es tremendo”.

 

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El asesino, fue condenado a cadena perpetua. Matías califica como cadena perpetua argentina, porque no es de por vida. “La condena es a 25 años, con buena conducta podía salir a los 20. En ese momento me acuerdo que el fiscal me dijo que recién en 2014 el iba a poder pedir libertad condicional, en ese momento me parecía un montón, toda la vida. Los dos tratamos de cerrar esa etapa con el asesino y aprender a vivir con el dolor, con las ausencias. En el 2010, a la misma hora de lo que fue el incendio de mi casa, suena el teléfono y escucho la misma voz que pedía por mi. Habían pasado 17 años, pero solo escuchar esa voz, me hizo volver a ese día. Hay cosas que no se borran nunca más. Muy perverso. Cuando le dije que era yo, me dijo que me prepare que me iba a quemar como al resto. Después de 16 años volver a lo mismo. Yo no puedo hacerme cargo de los negocios de mi papá que ni conocía. Es un perverso, que nunca mostró arrepentimiento”.

 

Matías comienza una investigación, recorre juzgados, buscaba respuestas y luego de un año de vivir amenazado todas las noches descubre que el asesino, había obtenido un beneficio para irse a España en el 2008, cumplió la pena allá pero encuentran un gravísimo error. “En el expediente figuraba que el asesinato había ocurrido en el año 90, cuando en realidad fue en el 94, por lo que fue beneficiado por el 2 x 1, esos 4 años de error de tipeo, se lo transformaron en 8 años menos de condena. Mas buena conducta, el en España, sin control de la Argentina, se toma un avión, y al intentar ingresar, en migraciones lo demoran porque salta que debía estar cumpliendo cadena perpetua, elevan un oficio al Juez Axel Lopez, juez famoso por su irresponsablidad, el juez al no responder el oficio, lo deja pasar. Estuvo un año y pico prófugo y este monstruo había aconodicionado su casa con un sobretecho para evitar que lo encuentren el allanamientos. Un escondite que le permitía, ante un ruido o algo, desparecer en su propia casa. Es un loco bárbaro que demostró ser capaz de todo y estar dispuesto a terminar conmigo y mi abuela que sobrevivimos”.

 

Ante la posibilidad de que se le otorgue la libertad al asesino Matías cuenta, “Le dija la otra vez al juez, su le dan la libertad a mi me condenan a muerte. Estamos hablando de que no cumplió la condena, que las salidas transitorias son beneficios que de última se la tendrían que dar a laguien que cumplió su condena, que demostró que se arrepiente por haber hecho lo que hizo, que está apto para vivir en sociedad y que no sea un peligro para nadie. Acá estamos hablando de un tipo que mató, que lo condenaron a perpetua, que trucharon causas, que se profugó, que se fue a España, que se burló del sistema y que sigue siendo amenazando, es inentendible que se analice darle beneficios. En un informe dice claramente que no desarrolló autocrítica, que no logró modificar su situación frente al delito, es decir que no se siente mal por la barbaridad que hizo y le dan beneficios aún siguiendo con el tema y amenazando”.

 

Bagnatto explica que no le quedan fuerzas, que no tiene ganas de salir a pedir que se haga justicia y que cumpla la condena y pedir por todos los medios a los jueces que no le den la libertad porque eso lo condena a el y su abuela. “Yo puedo ser muy desenvuleto pero el dolor va por dentro. Ver las fotos de mi casa quemada, revivir todo todos los días, no saber qué puede hacer este monstruo si le dan la libertad porque no tengo dudas que va a buscarnos para matarnos. El no siente que hizo algo mal”.

 

  • Ante toda situación de dolor, uno debe o encuentra un punto final para poder arrancar nuevamente, tu vida estuvo plagada de puntos suspensivos.

 

 

Yo pido que se pongan dos minutos en la piel de mi abuela que con 87 años hasta el ultimo día de su vida va a vivir con esto y pensando en que no logró que se hiciera justicia por culpa de quienes imparten justicia. Cada seis meses tenemos que ver qué decide la justicia y que si llega a tal instancia son jueces garantistas y que es probable que lo liberen. Cuando me hablan de derechos humanos para los delincuentes les digo, y mis derechos humanos, los de mis hermanitos dónde están. Mi vida tampoco es vida y tengo que entender sus derechos y vivir con custodia? Yo no elegí perder a mi familia de esa forma, el eligió estar donde está. Que me hablen de derechos humanos es como una tomada de pelo.

 

 

  • ¿Vos tuviste la oportunidad de cruzártelo alguna vez, de mirarlo a la cara?

 

El ahora está en la Unidad Penal Nro 2 de Ezeiza. Yo lo crucé en el juicio en el año 95 y en el 2011 cuando lo vuelven a detener. Yo declaré delante de el con 16 años. Uno de los puntos clave para acceder a los beneficios de las salidas es tener un vínculo afectivo fuerte que garantice al juez poder darle este beneficio. El no tiene familia que se haga cargo, nunca lo fueron a visitar al penal y pone como garante a una sobrina que nunca lo visitó durante la condena. No pueden demostar vínculo estrecho y sumado a los informes, se encuentra con un no rotundo. Afortunadamente me encontré con jueces responsables como el Dr. José Perez Arias que es grandioso, me mantiene al tanto de todo. Los tres jueces que tienen la causa hoy en su poder son Eugenio Sarrabayrouse, Horacio Díaz y Pablo Yantus de la nueva cámara de casación penal que van a decidir si sale o no”.

 

  • ¿Tuviste contacto con la prima de tu mamá que era la esposa del asesino o los hijos de ellos?

 

No nunca. El fue el responsable de matar a mi familia, ellos deben tener una cruz muy grande, pero no los volví a ver.

 

  • Con la familia de Nicolás (amiguito de uno de los hermanos que se encontraba en esa casa la madrugada del incendio) tuviste contacto?

 

Si, hablo siempre. Imaginate esa familia que dejan el nene a dormir en la casa de un amigo y pasa esto. La mamá de Nico, se entera en la ducha lo que había pasado cuando lo escuchó por la radio. Yo Sali de mi casa y no tenía a nadie. Estaba en estado de shock, mis pernas con cortes y después me enteré de que había pateado autos enojado por no poder entrar para rescatarlos. Pero me acuerdo muy poco. Me acuerdo de despertarme, de sentir que me ahogaba, abro la puerta de mi cuarto y voy a lo de los mis viejos y me quemé y salgo.

 

  • ¿Alguna vez, ante lo que fuiste viviendo, pensaste en hacer justicia por mano propia?

 

Obviamente que muchas veces uno dice lo mato. Yo te puedo asegurar que después de haber pasado una cosa así, tenes que ser un asesino también. Cuando el estaba prófugo y me amenazaba, decía que me digan donde está y lo mato yo, hasta que en un momento vi que si yo hacía eso, me convertía en lo mismo.

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