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Los números que proyectaron Vidal y compañía para el 2018

 

Como al igual que los 2 años anteriores, Desarrollo Social, Salud e Infraestructura son las 3 áreas provinciales que más aumento de partidas recibirán. En este sentido, Desarrollo social encabeza el ranking con un 33% de aumento, lo sigue Infraestructura con un 22% y Salud con un 19%.

Cabe destacar que dentro de ese 33% de aumento que se proyecta para Desarrollo Social, los principales programas donde se inyecta dinero son el servicio alimentario escolar que aumenta 41%, debido a que desde el Ejecutivo buscan que aumente el valor de la ración pero también el alcance de la comida; otro incremento va hacia el plan Más Vida que (54%), el programa Envión (16%) mientras que, en infraestructura, lo que más aumenta es Hidráulica, que 89%.

Además, según esbozaron fuentes de Gobernación por primera vez en décadas, el proyecto de presupuesto provincial establece a la vez, una baja del déficit, un aumento en el presupuesto para obras y una baja de impuestos.

En efecto, los gastos totales proyectados para 2018 ascienden a $ 630 mil millones, mientras que los ingresos totales ascienden a $ 599 mil millones y se visualiza un superávit corriente, a la vez que se contempla un déficit para el financiamiento de inversión en obras.

La apuesta de Gobernación será tajante y esto también puede marcar el rumbo de la discusión posterior en la Legislatura: toda la deuda contemplada es para la realizar obras de infraestructura y exhiben orgullosos el dato de que el pedido de endeudamiento continúa bajando año tras año.

En ese marco, según deslizaron fuentes consultadas por La Tecla, la Provincia procurará bajar la presión impositiva del 5,8% al 5,5% del producto, y apuestan a una comparación con la gestión sciolista para dejar expuesto el ordenamiento de números que se prevé encarar.

Puertas adentro, se jactan de un triangulo con datos poco alentadores que buscan revertir y se basan en que al momento de tomar las riendas del Ejecutivo provincial había impuesto record, no se hacía obra pública y aun así había déficit.

Ese anotador que manejan en Economía sostiene que los impuestos eran casi 6% del producto, la obra pública era del 3,7% del presupuesto y había un déficit de 1% del producto, y contrapone que el mismo triangulo en el Presupuesto 2018 tiene otras caras: impuestos más bajos (5,5%) y obra pública más alta (7,8% del presupuesto).

Dentro de esa lógica por el tire y afloje que se avecina en la implementación o no del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), desde la cartera económica se amparan en que son las obras de gran infraestructura las que se necesitan ahora.

Así las cosas, en este presupuesto se reflejan 2 ejes centrales:

1. Plan de obra pública para continuar conectando a la Provincia con rutas más seguras, con un SAME que llegue a más municipios y con las guardias de los hospitales refaccionadas y equipadas. Asimismo, se ampliará el trabajo realizado en obras hidráulicas y se profundizará la inversión en infraestructura escolar poniendo énfasis en un plan de mejora y transformación de escuelas de alta vulnerabilidad.

2. Fuerte inversión social para acompañar a los más vulnerables en la transición hacia el desarrollo, con programas de asistencia social y mayor cantidad y calidad en las prestaciones de salud, educación, cultura y seguridad.

En otro orden de cosas, El Ejecutivo también prevé una reducción de gastos, sumándose al pedido de la Gobernadora para que la Legislatura haga lo propio en materia de gastos previstos para 2018. No va a ser un proyecto que saldrá del Ejecutivo sino que será una iniciativa que será presentada en la propia Legislatura en consenso con el resto de los bloques.

En consonancia con la apuesta por la obra pública, el gobierno bonaerense hace foco en que ese dinero sea para obra pública.



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