«La luz de la mañana»

«LA LUZ DE LA MAÑANA»

Vive más sencillamente, para que otros puedan,sencillamente vivir (Mahatma Ghandi).

“Hubo una mujer que abandonó su departamento pasada las 8 de la noche. Tomó su cartera y un pequeño bolso y salió para siempre de su hogar. Habían pasado varias horas desde que su esposo, Alejandro, había salido para una cita en pleno centro. Las medidas de seguridad que se habían impuesto decían que; sí a tal hora uno de los dos no volvía de una actividad militante, el otro debía tomar un poco de ropa, sus documentos y los paupérrimos fondos que poseían y partir de la casa que los albergaba. Sólo que era Agosto de 1977 y de noche y que por sobre todas las cosas, no existían ya lugares donde refugiarse. Las agrupaciones juveniles de montoneros estaban diezmadas, sus integrantes muertos o desaparecidos, los más afortunados escondidos en lugares lejanos y aislados de todo vínculo.Esta joven, iba a ser madre pronto, su capacidad de escape a esta riesgosísima situación era muy pequeña. Los hoteles y albergues solían ser el objeto de redadas militares y de controles estrictos. Así pues, dadas las cosas, la muchacha toma el colectivo más cercano y de trayecto más extenso y emprende una fuga circular por la noche porteña. El viaje no es a un lugar sino a un horario. Debe alcanzar la mañana siguiente para ir a pedir ayuda a su padre que se convertía así, en una tabla de salvación impensada.


La circulación en redondo durante toda una noche era casi una metáfora de las juventudes políticas de la época; lo habían dejado todo, -hasta la propia vida- y no estaba yendo a ninguna parte.

Hace unos días, sorprendían a la máxima autoridad del PAMI argentino, Luana Volnovich, en unas vacaciones doradas en una isla mexicana de ensueño. El gasto de una noche equivale a dos jubilaciones mínimas. Esto desató la bronca de los que se dice representar y de una parte cada vez más grande de la población argentina, que ya no tolera estas impúdicas insolencias. Estaba acompañada de su pareja, el segundo del PAMI (un clásico: una pareja con los dos primeros cargos), Martín Rodríguez, a pesar de que ella promocionaba vacacionar en Argentina y el presidente había recomendado quedarse en el país. Pero no es en esto, -de por sí intolerable-, donde estoy poniendo el énfasis. Decidí mostrar el contraespejo de los militantes de base en los años ´70, los que con errores y críticas dejaban todo en pos de sus ideales. Renunciando al mínimo confort, seguridad y ambiciones de riquezas personales, hacían de la militancia una verdadera forma de vida.

Esta señora, Volnovich y tantos otros adujeron, durante años, -desde La Cámpora- ser los herederos de la gloriosa JOTAPÉ. Cimentaron, sin embargo, una forma de vida ostentosa, con enormes salarios públicos, viviendo en lugares de privilegio y vacacionando en los mejores hoteles del mundo, cuando toda la Argentina languidece, sobre todo los jubilados y pensionados. Esta nueva oligarquía política no es en NADA la heredera de aquellos militantes, bien por el contrario. Agravian su memoria y los sueños perseguidos por ellos, que eran de una sociedad más justa y equitativa y no la de farsantes que dicen llorarlos, para en realidad beneficiarse de una tragedia que debe asumirse en su plenitud. La niebla que los protegía se está levantando y la luz de la mañana los está mostrando tal cual son.

Estamos cansados de este espejismo de izquierda que vive luego en el mejor de los mundos burgueses. Y que se permite cualquier tropelía y exceso en nombre de personas que jamás las hubieran cometido. Nunca una generación se repite, menos cuando lo hacen impostores.

«Esa mujer llegó al día y a buen puerto, en forma figurada y literal y pudo poner su vida a salvo gracias a sus padres y no a una Organización Revolucionaria, que la dejó en la más absoluta de las orfandades, cuando arreciaba, de veras, una dictadura en nuestra Patria. Ella es mi compañera, Diana Manos y ha sido un ejemplo de coherencia y compromiso durante toda la vida que, con gran coraje y valentía conquistó aquella nefasta noche, en la más profunda de las soledades.”

Oscar Dinova, escritor mercedino / Jubilado Docente RuralEx – militante de la UES y exiliado

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