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La jojoba, un aceite que sale de La Rioja y se exporta al mundo

La provincia de La Rioja no solo se caracteriza por las producciones olivícolas y vitivinícolas, si no que hay una alternativa que crece silenciosamente pero velozmente. Es el aceite de jojoba, un cultivo tradicionalmente para uso industrial que tiene múltiples aplicaciones, fundamentalmente el destino principal es para la industria de la cosmética.

Esta provincia hace 20 años que se metió de lleno en esta actividad, sobre todo en cercanías a Bañado de los Pantanos, una pequeña localidad del departamento Arauco, en el norte de La Rioja. Hay aproximadamente 3.000 hectáreas implantadas que se las reparten entre 10 y 15 productores que ya venden el producto industrializado. Así, la Argentina, junto a Israel, son los principales productores de este aceite.

La totalidad de la producción de jojoba se exporta a los mercados de Alemania, Francia, Japón y Estados Unidos y genera divisas por un valor de U$S 10 millones anuales. El kilo de aceite varía entre U$S 10 y U$S 15. Argentina es un país fijador de precios.

La conversión es muy buena: Con 2 kilos y medio de semilla se hace un litro de aceite. El porcentaje de aceite que contiene la semilla es del 50%.

“Se puede decir que hoy es rentable la producción. Pero hemos pasado años muy duros”, reconoció a Clarín Rural Luis Bustillo, quien fue uno de los que introdujo esta especie a la Argentina. A su vez, una parte de la producción se exporta como semilla a un valor comercial de U$S 5 el kilo.

El especialista hizo un poco de historia y recordó los inicios de esta oleaginosa. “Este cultivo es nuevo, con reciente domesticación de la planta. Se introdujo en la Argentina en 1981 con una iniciativa privada. Administraba un campo en Río Negro y junto a la familia dueña del campo donde trabajaba, en busca de nuevas producciones para la zona, nos dimos cuenta que era especial para otro tipo de ambiente. Era ideal para los suelos arenosos de la provincia de La Rioja, que era donde vivía (y sigue viviendo)”, especificó.

Según el experto, el punto más crítico de la jojoba es que requiere de horas de frios para florecer pero es sensible a las heladas. “Se ubica bien en zonas de pocas helada pero no tropicales porque la planta necesita del frio para poder desarrollarse de forma correcta”, describió

En cuanto al manejo, Bustillo, quien se desempeña actualmente como Secretario de Industria de La Rioja, explicó que se puede sembrar en otoño y en primavera. “La siembra otoñal tiene como característica que se implanta en suelos calientes y esto genera que se arraigue la planta pero hay riesgos con las heladas. Y la primaveral es más segura pero el crecimiento radicular es mas lento”, señaló el experto.

Y a partir de los 5 años comienza recién la planta a producir comercialmente (se paga los costos de producción). “Al octavo año la planta alcanza su potencial con 2.500 kilos. Ahora hay plantas de 30 años produciendo muy bien”, añadió.

En este sentido, aclaró que la idea es invertir en genética para no perder la posición internacional que se logró en los últimos años Asimismo, la fertilización, el riego, la elección del lugar para sembrar y la poda son claves para lograr altos rindes. “El punto débil son los hongos de la raíz que complican el desarrollo de la planta”, culminó.

Fuente: Clarin

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