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Fte. Popular “Venimos a combatir dos montañas que nos oprimen, la dependencia y el latifundio”

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Evangelina Codoni, es candidata a vicepresidente por el Frente Popular que encabeza Víctor De Gennaro a nivel nacional. Estuvo en Tucumán, recorriendo ciudades del interior de la provincia. En entrevista con APA!, dejó claras las posturas y las banderas con las que pretenden dirigir la Argentina.

 

 

 

¿Cómo se definió tu candidatura a vicepresidente? Me parece que es una novedad respecto a otras fórmulas presidenciales.

 

 

 

 

Mientras hay otros candidatos que tienen un vicepresidente y lo ocultan o tienen algún candidato vicepresidente impuesto a dedo por alguien, lo nuestro es completamente distinto. Siempre lo resaltamos porque decimos que somos una opción que no solo tiene propuestas distintas, sino que también tenemos un método político distinto. Soy candidata del Frente Popular acompañando a Víctor De Gennaro a partir de las buenas elecciones que tuvimos en las elecciones de Santa Fe donde Carlos Del Frade y Mercedes Meier han sido electos diputados provinciales y Celeste Lepratti electa concejal en Rosario y otro compañero Fito Araujo fue electo concejal en Villa Constitución. En una provincia donde aparecen tres fuerzas polarizadas, nadie dice que la cuarta fuerza fue el Frente Social y Popular que participa dentro del Frente Popular nacionalmente y  fue la única expresión que pudo meter diputados provinciales. A partir de eso, Víctor propone que una joven, mujer y santafesina pueda acompañarlo en la fórmula. Resolvimos que sea la candidata en un plenario que hicimos de la juventud del Frente Popular donde estuvieron participando no sólo el Partido del Trabajo y el Pueblo (PTP) del cual formo parte, sino las otras fuerzas que componen el Frente.

 

 

 

 

¿Qué antecedentes de militancia tenés? ¿De dónde surge tu candidatura?

 

 

 

 

Empecé a militar en la Universidad en el año 2000. Empiezo a estudiar en la facultad de Humanidades y Artes de Rosario. Siempre digo que ese era un año muy convulsionado en la sociedad en general y también en la Universidad. Estabamos enmarcados en el recorte de López Murphy, una situación bastante dura en la Universidad. Ahí empiezo a militar en una agrupación que se llama Alde, que es parte de la Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista (Cepa). Decimos que somos los hijos del Argentinazo, porque fuimos parte de ese torrente juvenil que protagonizó el 19 y 20 de diciembre en el 2001. Después de eso, en el año 2002, en las elecciones universitarias que se hicieron en abril, pudimos recuperar el primer centro de estudiantes de los sectores de izquierda y el campo popular que fue el de Humanidades y Artes. Después dejo de estudiar en la Universidad y como vengo de una familia de pequeños productores, me empiezo a involucrar mucho más en la producción. También resolviendo cómo iba a vivir. Ahí empezó mi militancia en la Juventud de la Federación Agraria Argentina (FAA). Después armamos y construimos una juventud bastante grande y bastante centrada en lo programático en la diferenciación del pequeño productor del resto, porque no nos gusta que se hable del “campo”. En el “campo” están ese 2% de terratenientes que concentran el 50% de las tierras. Eso es una cosa, nosotros somos otra. Terminé siendo secretaria General de la Juventud de FAA desde el 2011 al 2014 y luego empecé la militancia en el Frente Social y Popular cuando se venían las elecciones.

 

 

 

 

Vos sos parte del PTP, que es una de las fuerzas que componen el Frente Popular. ¿Qué el Frente del Trabajo y el Pueblo?

 

 

 

 

El Partido del Trabajo y el Pueblo es una opción que hemos armado con compañeros que también militamos en el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y con un montón de compañeros que hemos conocido a lo largo de este armado. Es uno de los cuatro partidos que componen el Frente Popular: Camino de los Libres, Unidad Popular que es el partido de Víctor De Gennaro, y Emancipación Sur, que son los compañeros que quedaron después de Proyecto Sur y todo eso que se fue desvirtuando con los años. Creemos que tenemos que construir una Argentina soberana y que para eso tenemos que hacerlo sin bajar nuestra banderas de la izquierda y sin hacerlo de manera sectaria.

 

 

 

 

 

¿En qué se diferencian a otras fuerzas de izquierda?

 

 

 

 

El PTP es diferente a otros partidos de izquierda. Nosotros no tenemos una concepción como tienen el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) o el Partido Obrero (PO) de que en Argentina la contradicción es entre la burguesía y el proletariado, si sos capitalista o no sos capitalista. Nosotros consideramos que Argentina es un país mucho más complejo. Por eso la construcción del Frente Popular.

 

 

 

 

En la Argentina todavía tenemos que combatir las dos montañas que nos oprimen, que son la dependencia y el latifundio. Esas dos montoñas tienen mucho que ver con cosas que nos hemos podido resolver en la Argentina en estos 200 años. No somos un país capitalista al estilo Alemán. Somos un país dependiente que tenemos que resolver cosas previas. Por ejemplo, la reforma agraria. En eso, nos gusta hablar de nuestra propuesta de un millón de charcas. El millón de charcas es una propuesta que pone en discusión centralmente como es la concentración de la tierra en la Argentina y que es estructural, que ha sido así desde que se conformó el Estado cuando perdieron las políticas que impulsaban los patriotas de Mayo y muchos caudillos federales de nuestro país. A partir de eso, ganan otros en Argentina. Es un país que en un montón de cosas sigue siendo que se parece medio al feudalismo. Vamos a la Patagonia y nos encontramos con obraros rurales que todavía cobran hoy con vales para ir a comprar en el supermercado la Anónima.

 

 

 

 

 

Tenemos una tarea hoy, que es resolver una etapa de la revolución en base a lo democrático, lo agrario, lo popular que otros partidos de izquierda no lo ven. Eso nos lleva a no tener una posición sectaria y muchas veces estéril. Hay partidos de izquierda que tratan de aislar a la clase trabajadora. Nosotros no tratamos de aislarla. Sabemos que tienen que encabezar un proyecto de liberación en Argentina pero que no pueden tampoco hacerlo sola por como es nuestro país. Por esoes  que un trabajador como Víctor De Gennaro encabeza nuestra propuesta. Pero también mostramos que es inclusiva para los pequeños chacareros como nosotros, para los pequeños comerciantes, para los estudiantes, las mujeres, para todo un sector del campo popular en la Argentina y parte de lo que se llama clase media o pequeña y mediana industria, que tiene que terminar de florecer. Necesitamos que florezca.

 

 

 

 

 

¿Cómo se gana ese lugar? Porque por un lado aparece el Frente de Izquierda que era la opción a la izquierda del kirchnerismo y por el otro un kirchnerismo que se apropió de la palabra nacional y de la palabra popular. El Frente Popular trata de meterse en ese hueco. ¿Cómo se lo propone?

 

 

 

 

El candidato no es el modelo. Hoy el candidato tiene nombre y apellido: Daniel Scioli. En la juventud hay una disputa con un montón de jóvenes que efectivamente se incorporaron a la política en el período del kirchnerismo. Yo me incorporé antes y muchos otros también. Pero muchos se sumaron durante el kirchnerismo. Eso no quiere decir que ellos hayan acumulado todo. El kirchnerismo, tomando banderas que son del campo popular por la que hemos peleado nosotros y compañeros mucho más grandes, durante muchos años, como los derechos humanos, y la asignación universal por hijos que nosotros decimos que Víctor es el principal impulsor de eso en la Argentina. Ellos han sabido acumular después del 2001 cuando el pueblo dijo basta y De La Rúa se tuvo que ir en helicóptero. La audiacia del kirchnerismo estuvo en entender que la cosa no iba por la derecha. En base a eso, tomaron una actitud de pararse sobre banderas que son nuestras. Entiendo que lo hizo para poder gobernar, porque sino no hubiese podido en la Argentina.

 

 

 

 

 

Con mucho respeto, esos compañeros que se ilusionaron con la liberación, con un proyecto “nacional y popular”, no pueden ir y decir ‘tengo que votar a Scioli’ que no viene bajando de Sierra Maestra, sino de una lancha en los ’90. Hoy vuelve a La Rioja a agradecerle a su padre político que es Menem. ¿Cómo puede ser ese el destino de esos pibes? Es una contradicción en la política. Si esta es la década ganada en los derechos humanos, del proyecto nacional y popular, la década ganada no puede terminar en esto. En medio del debate de la polarización que hay, donde que nos quieren meter una idea de lo posible. Hasta acá llegamos. ‘No critiques tanto, banquemos esta porque si queremos ir por más, viene el cuco, la derecha’. Las opciones muestran candidatos de derecha. ¿Quién va a ganar? Si las opciones son Macri, Scioli o Massa, son la derecha. Pero también son impulsadas por esos espacios que se dicen progresistas. No creo que haya que echarle la culpa a la gente porque vote candidatos de derecha. Los candidatos son de derecha porque los partidos políticos tradicionales eligen ponerles candidatos de derecha a la gente.

 

 

 

 

 

 

Desde el Frente Popular tenemos una muy buena opción para disputar a todas esas opciones, porque la gente quiere ir por más. Fijate como es el cambio del discurso de Macri. Decía viene el cambio, el cambio. Pero, ¿qué es el cambio? Porque no explica tampoco qué es. Nosotros queremos un cambio partiendo de reconocer cosas pero efectivamente entendemos que la estructura principal que hace a la Argentina un país dependiente no se ha tocado. Eso queremos cambiar. La diferencia es que explicamos cómo queremos hacerlo.

 

 

 

 

 

¿La candidatura de De Gennaro también significa un guiño a los sectores peronistas?

 

 

 

 

 

Sí. El Frente Popular pelea por ser una fuerza amplia. Tenemos compañeros que pueden venir de la izquierda, pero también del peronismo, del radicalismo, del socialismo de Santa Fe. Son compañeros que no dejaron de creer en las banderas que reivindicaba el primer peronismo, en las banderas de Yrigoyen o en las de Alfredo Palacios de los socialistas. Están desilusionados del tratamiento que a esas banderas les han dado sus partidos políticos. Como entendemos que la división principal es entre los que peleamos por una Argentina soberana y los que no, ¿cómo no vamos a hacer un frente que intente disputar eso? Tenemos las puertas abiertas a los que desde su militancia política, quieren cambiar la Argentina. Peleamos por un frente que pueda representar eso.

 

 

 

 

 

A nivel internacional, saliendo un poco de la Argentina, ¿hay alguna referencia que tomen como ejemplo de lo que es este Frente Popular?

 

 

 

 

 

Me gusta mucho hablar de lo de Bolivia. Me parece que es donde en Latinoamerica más se ha podido avanzar en cuestiones concretas que pueda sacar a los monopolios y poner la política al servicio del pueblo. No solo por lo que representa Evo, que siendo parte de los pueblos originarios originarios oprimidos por más de 500 años, hoy sea el presidente de Bolivia. Tiene que ver con cosas concretas que se han hecho. Mientras en este país discutimos como es lo de la renta petrolera, Evo grava la renta petrolera. En base a eso puede empezar a resolver una parte de la necesidad de su pueblo. Ha discutido como es la estructura agraria de Bolivia y sobre eso puso el Instituto Agrario de Reforma Agraria en movimiento. Tienen que ser parte de los caminos que marquen. Aunque ponemos en discusión cuando aparece esa foto de todos los presidentes de Latinoamerica como que todos expresan lo mismo. Cosas que ha hecho Evo Morales en Bolivia, de la cual soy muy respetuosa y estoy muy de acuerdo, no se han hecho en Argentina.

 

 

 

 

 

 

Podemos discutir si en la región hay un eje antiyanki y si eso puede ser una unidad que ayude a los pueblos de Latinoamerica. Pero en eso no podemos perder lo de la dependencia y la disputa de los distintos imperialismos en nuestro país. Cristina ha tenido un gobierno que le ha abierto a los chinos no solo la puerta. Le ha puesto también la alfombra roja. Le ha garantizado todo para que no solo se lleven nuestras riquezas sino para que vengan a imponernos una base militar en territorio argentino. En esto del eje antiyanki, hay cosas que no tenemos que perder de vista. Desde el Frente Popular consideramos que hay que impulsar la industria nacional. Hoy en Santa Fe, una de las regiones con más desarrollo de la agroindustria y la metal mecánica, está a punto de cerrar Vasalli, por ejemplo. Una fábrica ícono de cosechadoras en Argentina. Mientras pasa eso, escuchamos que Cristina hacía un convenio con John Deere, que es yanki. Hay un manejo con mucha cintura, donde predomina la política de abrirle las puertas a un imperialismo nuevo como es el chino pero sigue habiendo guiños hacia otros imperialismos como el yanki. En eso tenemos que diferenciar y poder afirmarnos en las mejores experiencias de latinoamérica, que demuestran que lo que decimos es posible.

 

 

 

 

 

Por último, ¿cuáles son las principales propuestas que tiene el Frente Popular?

 

 

 

 

 

Las principales propuestas, en base a poner en discusión el modelo dependiente que tenemos en Argentina, son la creación de tres millones de puestos de trabajo y un millón de charcas. Hay una combinación del programa muy interesante entre lo urbano y lo rural. Cuando hablamos del millón de charcas, no decimos que es solamente una medida para el sector agropecuario. Es una medida que puede atacar la concentración de la tierra, generar que se diversifique y se produzca mucho más en la Argentina, y resolver también un problema en los centros urbanos. Hoy vivimos en un país donde población se concentra alrededor de los grandes centros urbanos. Si pudiéramos generar otro tipo de producción agropecuaria, nos encontraríamos que si una familia puede tener una estabilidad y puede arrendar un campo y trabajarlo por cinco años u ocho como era en el primer peronismo, puede planificar su familia en esa localidad. Si puede planificar su familia, puede mandar sus hijos a la escuela. Y si el hijo va a la escuela, necesitamos maestros. Y vamos a necesitar médicos. Y si tenemos herramientas para poder producir y vamos a ir al mecánico del pueblo, a la ferretería. Hay toda una rueda en el mercado interno que se pone en movimiento. También tiene que ver estas dos propuestas con resolver el hambre en dos meses que, como dice Víctor, el que no puede hacerlo en ese plazo debería renunciar por inmoral y traidor a la patria. Somos un país que producimos alimentos para más de 400 millones de personas. No puede ser que hayan pibes que tienen hambre en la Argentina.

 

 

 

 

 

Para todo eso, tenemos la tarea política de superar el 1,5% en las PASO. Necesitamos 500 mil votos nacionalmente, 20 mil se plantean los compañeros acá en Tucumán. Queremos superar las PASO para estar en octubre, porque creemos que es muy importante que podamos ser una opción porque somos los únicos que ponemos esta discusión en la Argentina. Por eso, muchos medios tratan de ocultarnos. Aparte de ser una opción en octubre, tenemos que ser quienes encabecemos la discusión de la década que se viene. En eso, entendemos que no hay atajos. Hay que ponerse a trabajar, hablar con la gente y discutir. Para vivir diferente, hay que votar diferente. Tenemos que animarnos. Esa es la tarea: ser una opción en la década que viene para discutir los grandes problemas de la Argentina.

 

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