Fernando, tío del nene que cayó a la pileta, agradeció a SAME y hospital y remarcó la importancia de saber RCP

Lo más importante, es que Salvador evoluciona muy favorablemente luego de ser encontrado en la pileta de su casa flotando y sin reacción.

El jueves a las 13.30 aproximadamente, la mamá de Salvador de 2 años, lo encuentra flotando en la pileta de su casa ubicada en calle Piran y 104. La amiga y vecina de la mamá, sacó al nene de la pileta. Los gritos de la mamá desesperados alertaron a un tío y vecinos que dieron aviso a Emergencias.

Verónica vecina y amiga, lo saca de la pileta. El tío, Fernando Asti salta la medianera que lo separa de la casa de Salvador y comenzó tareas de resucitación porque el nene no respondía. Logra expulsar el agua y llega la ambulancia de SAME a cargo de Julio Colamarino y David Carassou y lo trasladan al hospital municipal acompañados por la mamá y su tío Fernando.


El recorrido al hospital, pareció eterno. En el recorrido se vivieron momentos de más angustia hasta que finalmente Salvador ingresa al hospital llorando, lo que fue una muy buena señal. Afortunadamente Salvador evoluciona muy bien y si bien en algún momento existió la posibilidad de trasladarlo, evalúan no hacerlo por su muy buena respuesta.

Hablamos con Fernando Asti, que entre lágrimas y sonrisas, cuenta cómo vivió ese momento y la importancia de saber hacer RCP y primeros auxilios.

Primero, consultamos sobre su estado de salud: «El hoy está mucho mejor, es muy probable que no lo trasladen porque evolucionó muy rápido y ahora esperando que le den el alta».

«Yo estaba por irme a trabajar (empleado de Empresa Visión) escucho los gritos de la mamá, la vecina ya había sacado a Salvador de adentro de la pileta y como vivimos pegados, no dudé y salté el tapial y lo encuentro en una situación crítica. Morado, helado y en ese momento lo primero que pienso es en hacerle RCP con lo que me acordaba o vi en las noticias y por suerte salió bien».

Fernando en esos momentos que parecen una eternidad y con la desesperación de ver a su sobrino en esas condiciones y a su mamá y quienes estaban alrededor angustiados por lo que estaba pasando dice que solo se concentró en el nene y que por la cabeza pasan mil cosas en segundos como una película. Sabía que todo lo que debía hacer, debía hacerlo con mucho cuidado. Hasta que Salvador expulsa agua y restos de comida y llega la ambulancia de SAME.

«SAME, la gente del hospital, excelente y hoy que esté mucho mejor es muy emocionante porque fue un momento muy difícil» dice entre lágrimas.

«Por mi trabajo uno está acostumbrado a ciertas cosas, pero cuando te toca es todo distinto. Agradecidos con el hospital, los chicos de la ambulancia, Julio y David que fueron excelentes. A mi no se me había ocurrido sacarle la ropita mojada por eso llega con hipotermia, vamos en la ambulancia con la mamá y ahí es que con Julio le sacamos la ropa mientras que sigue dándole oxígeno y haciéndole RCP».

«Salvador es un nene hermoso, pero muy activo. El nene le dio una vuelta de llave, salió al patio y suponemos que vio una pelota adentro y al acercarse para agarrarla es cuando cae».

«Cuando llegamos al Hospital, Salvador empieza a llorar y eso fue una alegría terrible. Fue un alivio. No tengo palabras para los médicos, enfermeras, ayudantes, ambulancia, todo de diez».

Lo que son minutos, en una situación extrema parece una eternidad. Y cuando pasa el momento, uno siente un desgaste físico y mental que te mantiene por horas en ese estado. Esas escenas se repasan en la mente una y otra vez y seguramente muchas de esas imágenes queden guardadas para siempre con la satisfacción de que Salvador está bien.

Nadie está exento de vivir una situación similar y Fernando destaca algo que es muy importante, que es saber qué hacer y la importancia de conocer maniobras de RCP o primeros auxilios. Eso muchas veces puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

«Nunca me imaginé en una situación así y nunca se sabe cuando te puede pasar. Invito a todos a que hagan el curso, yo estoy pensando en hacerlo bien y como debería hacerlo. Ayer fue una locura, después estar pendientes de cómo estaba, preguntarles a ellos cómo estaba y estar pendientes, ir, venir, estar ahí y ahora ansiosos esperando la llegada de Salvador a casa».

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