El gobierno de la provincia, presenta un sistema de reforma penitenciaria

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Un reciente informe señala que las cosas no están nada bien en el Servicio Penitenciario Bonaerense, y a partir de esos números se llegó a la conclusión que se necesita un cambio profundo, rápido y contundente. Eso al menos señalan fuentes llegadas a la cartera que hasta hace poco conducía Carlos Mahiques.

 

 

Alrededor de 33.000 presos que no hacen más que confirmar que existe una importante sobrepoblación, problemas edilicios y de salubridad, mala conducta tanto de los internos como de los mismos penitenciarios y decenas y decenas de males más. En síntesis, la situación no da para más.

 

 

 

¿Qué se busca? La mejora de las condiciones de habitabilidad y reinserción social, y el fortalecimiento del Servicio Penitenciario. “Sabemos que esto no se va a resolver por completo en esta gestión. Tiene que convertirse en una política de Estado. Las primeras medidas, apuntan a solucionar cuestiones humanas de la situación de los detenidos y las vamos a cumplir en estos cuatro años”, dijo Ferrari, en diálogo con La Nación.

 

 

 

Y agregó que “lo que va a llevar mucho más tiempo es disminuir la sobrepoblación”, para luego explicar que la provincia cuenta con 55 unidades penitenciarias, que alojan a 31.760 presos, y 7 alcaidías, con 1317 internos. En tanto, hay unas 2300 personas en comisarías y 1200 con monitoreo electrónico.

 

 

 

Además, el sistema recibe por año unos 2200 presos, mientras que la tasa de recambio es de 600. Cuenta con unas 26.000 plazas, lo que resulta en una sobrepoblación de 7000 internos, que asciende a 9000 contando los alojados en comisarías.

 

 

 

Para paliar esta situación, el “Plan Estratégico 2016-2026”, que será anunciado hoy, incluye la incorporación de unas 2000 plazas anuales a partir de 2017. Para esto, entre otras medidas, se reactivará una serie de obras que implican la construcción de nuevos espacios y la ampliación de otros ya existentes.

 

 

 

Además, se están identificando, en conjunto con autoridades nacionales e intendentes municipales, espacios en desuso que puedan ser acondicionados para su funcionamiento como alcaidías.

 

 

 

Como medidas a corto plazo, antes de fin de año se harán mejoras en el Hospital Penitenciario, que se encuentra en la Unidad 22, en el que se incorporarán 60 camas y un quirófano.

 

 

 

También se dispuso que antes de fin de año cada detenido deberá contar con un colchón ignífugo. Además, se instrumentará en todas las cárceles bonaerenses un sistema de racionamiento (viandas) para garantizar la adecuada provisión de alimentos a cada detenido.

 

 

 

Otro cambio que se propone en este plan es la mejora de las condiciones de alojamiento de las mujeres presas que conviven con sus hijos. Actualmente hay 50 niños menores de 4 años que viven en cárceles bonaerenses con sus madres.

 

 

 

Para esto, se comenzará con una prueba piloto en el penal de Florencio Varela, con la construcción de una casa prefabricada y una plazoleta con juegos múltiples “para poder proveerles a los niños un lugar mucho más saludable para su crecimiento”, indicaron desde el Ministerio de Justicia.

 

 

 

También se llevarán adelante mejoras en el sistema educativo y la capacitación laboral de los internos; informó La Nación. Además se desarrollará un Programa de Educación para el Trabajo, para brindar educación técnica “en relación con la demanda laboral de la región de origen” de los detenidos.

 

 

 

En paralelo, se llevará adelante un fortalecimiento del Servicio Penitenciario, promoviendo la profesionalización de los 20.000 agentes y la capacitación en tratamiento y seguridad como áreas independientes.

 

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