El Día Mundial del Corazón es una buena oportunidad para conocer las formas de prevención, control y tratamiento de las afecciones cardiológicas

Desde el año 2000, cada 29 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Corazón, fecha designada por la Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO. Es una jornada para reflexionar y generar conciencia sobre la prevención de diferentes enfermedades cardíacas y eventos cardiovasculares. Por qué es importante controlar y prevenir cualquier afección cardíaca.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. Se estima que más de 15 millones de personas en Estados Unidos padecen de enfermedad coronaria, de los cuales, cerca del 8% son hombres y un 5% mujeres. En la Unión Europea, esta patología causa- aproximadamente- dos millones de muertes por año. Es por ello que Cuidando tu corazón cumple con la misión de difundir, educar y asesorar sobre patologías cardíacas para comenzar a prestar atención a los síntomas y tratar la patología en curso.

“En Argentina, se estiman unos 40 a 50 mil infartos por año, pero desconocemos el número total de personas con diagnóstico de enfermedad coronaria, ya que no hay cifras epidemiológicas actualizadas a la fecha. Sin embargo, estos datos deben tomarse con cautela debido a que un porcentaje significativo de personas padecen de enfermedad coronaria silenciosa, pero no están enterados de que la tienen”, afirmó el Dr. Oscar Mendiz, director Instituto Cardiología y Cirugía Cardiovascular, jefe departamento Cardiología Intervencionista del Hospital Universitario Fundación Favaloro MN 73.900.


Enfermedad coronaria y síntomas que conlleva

La enfermedad coronaria se manifiesta por el dolor de pecho, el cual también puede irradiarse a la mandíbula o al brazo. Este dolor suele aparecer ante cualquier esfuerzo- en el caso de los pacientes con cuadros crónicos- pero también puede darse súbitamente y en reposo. Cuando ese dolor es persistente y no cede con el descanso, se habla de infarto agudo de miocardio.

Las secuelas crónicas de grandes o múltiples infartos pueden llevar a una dilatación del corazón y a una falla cardíaca crónica que -en casos extremos- pueden derivar en la necesidad de un trasplante de corazón.

En cuanto a incidencia, la enfermedad cardiovascular tiende a afectar más a los hombres. Sin embargo, cuando la mujer entra en la menopausia, dicha tendencia se revierte y las cifras de afección se equiparan.

Prevención: La clave para evitar posibles contratiempos

El control y la prevención son dos ejercicios que deben realizarse de manera permanente, y no sólo a partir de los 50 años. El cuidado del corazón inicia en la infancia, promoviendo hábitos alimenticios sanos para prevenir la obesidad. Además, es fundamental estimular la actividad física para evitar el sedentarismo y mantener controles periódicos a lo largo de la vida, para monitorear antecedentes familiares y factores de riesgo.

El tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes, una dieta alta en grasas saturadas y azúcares, el sedentarismo y el estrés crónico son factores que aumentan la incidencia de enfermedades coronarias.

Importancia de una detección temprana

Es fundamental tener en cuenta el momento en que se presta la atención al paciente. El tiempo es músculo, eso quiere decir que cuanto más rápido se atienda un infarto, habrá mayores oportunidades de salvar más músculo cardíaco (miocardio) y, por ende, serán menores las secuelas derivadas de este incidente.

En cuanto a la minimización de las secuelas, es vital el diagnóstico y la atención precoz del paciente. Si la atención de la urgencia se hace en el tiempo adecuado, las secuelas del infarto pueden ser mínimas en el músculo cardiaco y la funcionalidad del mismo cercana a la normalidad, en la gran mayoría de casos.

Un paciente con sospecha de infarto agudo de miocardio debe ser trasladado de emergencia al centro de salud más cercano para proceder con el diagnóstico y el tratamiento. Si quienes lo asisten son servicios de emergencias, pueden realizar el diagnóstico durante el traslado y avisar al hospital para preparar y activar al servicio de cardiología intervencionista. Cabe destacar que entre el equipo completo que atenderá al paciente se incluye a los Intervencionistas. Estos estarán en las salas de cateterismo, listos para realizar la angioplastia- que es el mejor tratamiento- para destapar, lo más pronto posible, el vaso que se ocluyó y, poner allí un stent. Junto a ellos, el cuerpo de enfermería y técnicos asistirá, en las diferentes etapas, a los especialistas y al enfermo”; agregó el Dr. Mendiz.

El tiempo desde el inicio de los síntomas hasta llegar al hospital es muy importante, y luego el periodo que los médicos llaman “puerta-balón”, que es el lapso entre que llega al hospital el paciente hasta que se infla el balón que destapa el vaso obstruido.

El infarto agudo de miocardio, como el accidente cerebrovascular, son dos de los desafíos más importantes para los médicos y los sistemas de salud, donde la organización es vital para obtener buenos resultados.

En la Argentina, debiéramos trabajar en conjunto en pos de crear una red nacional de infarto, en donde la medicina pública y privada estén integradas para propiciar una pronta atención a los pacientes críticos. Cuando un paciente presenta un infarto, no debería ser un factor determinante en qué zona se ubica la cobertura de salud del mismo al momento de pensar en el traslado hacia un centro médico. Factores como el tránsito vehicular o climatológicos, toman tiempo valioso en la atención y recuperación del enfermo. Si la red de infarto se implementa, cualquier paciente puede ser atendido en la zona en la que se encuentra, al margen del radio de cobertura de su obra social y/o prepaga” concluyó el Dr. Mendiz.

Enfermedades cardiovasculares durante la pandemia

La Fundación Favaloro es un centro de referencia para la atención de patologías cardiovasculares. En el 2020 la institución vio un incremento en los casos de pacientes con infarto de casi un 30%.

“Entre mayo y octubre de 2020, es decir, apenas comenzada la primera ola de la pandemia, el 15,3% de los pacientes internados por el virus presentó afectaciones en su corazón. De ese porcentaje inicial, la patología más frecuente fue la insuficiencia cardíaca, en el 43,5% de los casos”, según el estudio “Primer Registro Argentino de Complicaciones Cardiovasculares en pacientes con COVID-19″ desarrollado por la Sociedad Argentina de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología.

Además, dicho estudio reveló que dentro de ese 15,3% de complicaciones, un 33% correspondió a arritmias, un 31,1% presentó daño miocárdico, un 11,2% complicaciones tromboembólicas y un 1,9% miocarditis.

Conocer y comprender cómo se comporta el corazón

Interiorizarse y aprender cómo se comporta el corazón es clave para identificar síntomas que puedan alertar sobre cualquier irregularidad en su funcionamiento. La visita anual al cardiólogo debe ser un hábito de salud adquirido por todas las personas.

Es fundamental recurrir al especialista ante cualquier consulta. Para conocer más sobre la iniciativa de concientización, se puede ingresar aquí.

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