Alberti una familia de libaneses sigue reclamando justicia

Una denuncia anónima separó al hombre de su esposa y cinco hijos por supuesta violencia y la mujer lo desmiente y pide unir a su esposo con sus hijos y con ella. Le dan crédito al anónimo y el abogado del extranjero resalta que hay arbitrariedad del juzgado.

En 2016 llegaron a Alberti refugiados del Líbano. Se les abrían las puertas a un hombre, su mujer y tres hijos que eran perseguidos.

Comenzaron a adaptarse a las costumbres de la ciudad, la idiosincrasia, la lengua, que no hablaban,  su gente y demás. Se suman a los problemas de comunicación, choques de cultura, la nostalgia que provoca estar lejos de su tierra, la discriminación y el bulliyng constante que sufren los menores en la escuela.


Ya en Alberti nacieron dos hijos, ambos son argentinos.

Desde hace unos meses, mientras la familia cenaba, llegaron móviles policiales, irrumpieron en la casa, retiraron al dueño de casa, Abdelaziz Tarekji y se le dictó una perimetral. El motivo, una denuncia anónima de supuesto malos tratos o violencia dio nacimiento a una causa que tramita en el Juzgado de Paz de ese distrito, y actuó de oficio.

La mujer siempre lo negó y resalta que es buen esposo y padre.

Es más, cada vez que la madre de los cinco hijos habla de su esposo lo hace con afecto, reirá que no hubo violencia y que ella quiere la unidad de la familia.

Ahora, el abogado defensor de Abdelaziz Tarekji , Gustavo Arabia, se pronunció fuera del expediente. Dijo públicamente que hay arbitrariedad y se han dispuesto medidas sin fundamento alguno.

Además, señala que no descarta que estén actuando servicios de inteligencia para saber sobre los movimientos del padre alejado de su familia.

El letrado refiere desprolijidades en el procedimiento que efectúa el juzgado de paz de Alberti.

Hace mención a la legislación.

Recuerda que la Ley 12569 de violencia familiar ha tenido una reforma muy intervencionista sobre la familia. Ante una denuncia de cualquier vecino, el juez tiene en cuenta la verosimilitud de la misma y dicta medidas. Y en el caso en cuestión, la mujer y sus hijos dicen que no es verdad. Y que lo único  que quiere es estar con su marido y sus hijos para poder mantener la familia ordenada.

Ahora, ella está depresiva y sus hijos no quieren ir a la Escuela. El Estado argentino, desde el poder judicial de Alberti los ha destruido como familia, célula básica de conformación del tejido social.

Lo cierto dice el Dr. Gustavo Arabia, es que la familia se encuentra separada por una medida judicial que hizo lugar el juez, con la denuncia anónima de un tercero.

Este es un caso de arbitrariedad no por la ley, sino porque el juzgado de paz de Alberti, valoró en forma irrazonable las pruebas, no han tenido en cuenta que son refugiados y que hay una ley que los protege.

Es la de refugiados y la ley de apátridas, donde el principio que rige en esta materia es el de unidad familiar.

La ley de refugiados en nuestro país, promueve la unidad familiar.

Además, se le fijo a Abdelaziz Tarekji una cuota alimentaria de dos salarios mínimos. Cada uno de $57.900, es decir $115.800, bajo apercibimiento de una multa de 2800 pesos diarios.

Por otro lado la mujer dice que ella no necesita nada de nadie, ni sus hijos ya que lo único que quiere es reunificar la familia.

Esto demuestra, dice el Dr. Arabia, que Abdelaziz está cumpliendo con los alimentos a su familia, y a su vez, la propia mujer lo ha  señalado en múltiples ocasiones en el expediente.

Alberti está dividido entre lo que dispuso el juez y lo que se ve a diario por parte de esta familia de correcto comportamiento social, desde que llegaron.

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