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Acá no perdió La Campora, acá ganó Britos y otra forma de hacer política

Los medios nacionales, por lo general, se basan en los resultados electorales, con lo números fríos. Sin embargo eso demuestra la relevancia de la victoria del espacio que encabeza el actual intendente y quien por decisión de la mayoría de los vecinos, fue reelecto hasta el 2023.

Los que vivimos acá, podemos hacer un análisis mucho más profundo de las razones por las que llegó a este resultado.

Guillermo Britos fue electo en 2015 intendente, cuando enfrentó 12 años de kirchnerismo, con un aparato poderoso, y con un estado a disposición de la campaña. Con todos los ingredientes que solo los vecinos sabemos y muchos recordamos.


Lo vieron en la política, cuando el no lo tenía entre sus objetivos y lo alejaron, porque para algunos, los que tienen buena imagen entre los vecinos, atentan contra las preferencias políticas.

Fue electo diputado provincial, reconocido por su labor parlamentaria.

Párrafo aparte merece contarse, que como legislador, en cada acto que se hacía por ese entonces, el Diputado provincial Guillermo Britos, nunca era nombrado ni mucho menos invitado y mucho menos también visto en un escenario o palco. Esto es bueno contarlo porque fue una muestra de la falta de respeto a la investidura y de la elección de los vecinos que con su voto lo vieron como su representante en la Legislatura bonaerense.

También, es bueno contarle a la comunidad que los medios de comunicación que por ese entonces lo entrevistaban, eran castigados a través de la pauta. También vale aclarar, que los medios reciben pauta por el trabajo que se realiza de coberturas, de publicación de actos de gestión, de publicidad. Nunca debería ser, un intercambio de dinero por silencio, por no preguntar lo que no quieren responder, por informar con libertad, por denunciar en caso de irregularidades.

Guillermo Britos, encaró la campaña del 2015, cuando luego de tantos años de gobernar los mismos, la gente empezó a manifestar su enojo, su cansancio de ver cómo se manejaban, y sobre todo, reclamaban seguridad.

Comenzó la campaña al revés de cualquier político a los que estamos acostumbrados, mostrando que era distinto.

Comenzó por las localidades de campaña, los olvidados de tantos años. A los que llenaban de promesas y después les decían, “pero no les alcanza con ser la localidad de campaña más linda?” Y no, no alcanzaba, porque en esas localidades si llovía, no podían salir de sus casas, porque estaban de rehenes en sus viviendas y porque no llegaba ni una minima obra que les mejore la vida.

Recuerdo cuando visitó San Sebastián. Se repetía siempre la misma escena. Vecinos que daban vueltas, miraban desde sus autos, analizaban si les convenía o no acercarse al “Comisario”.

De repente, alguno decidía escucharlos. Tengo grabado en la memoria, cuando una mujer les dijo “Nosotros no le importamos a nadie somos pocos votos”.

Pero como no lo va a pensar? Si la política de esa gente se basaba en caudal de votos y no en prioridades.

Como Diputado, llegaba a las escuelas a regalar la bandera nacional y bonaerense. Una de las escuelas que recibió las banderas fue la Escuela Normal, que por un hecho vandálico, tenían la bandera dañada. Un ejemplo.

También algunos se reían cuando llegaba con una ayuda económica a estudiantes, entidades de bien público, instituciones.

Por ese entonces, había otros legisladores de nuestra ciudad, pero nunca se los vio ayudando o gestionando para los vecinos.

Britos, fue haciendo su campaña que se basaba en escuchar, dar a conocer sus propuestas y hablar de que en ésta ciudad, había que establecer prioridades. Las prioridades van por encima del caudal de votos que atrae.

La campaña del entonces oficialismo, se basó en “Tizas o balas” intentando desprestigiarlo por su condición de policía y olvidándose que eso, fue lo primero que le reconocía la gente.

En campaña, mostraron la violencia, la necesidad que tenían de no perder los privilegios, las comodidades y acomodos. Los reales aprietes que sufrían los empelados municipales para que participen por ejemplo, de la falsa inauguración del Complejo. Solo por nombrar una. Los empleados municipales que fueron testigos de cómo pasaban a planta permanente o premiaban con categorías a los afines, siendo injustos con quienes trabajaban en serio y perjudicándolos económicamente y enterrando la carrera municipal.

Ganó las elecciones del 2015 contra todos los pronósticos y con medios de comunicación que estaban entre los privilegiados en contra. Poniendo sistemáticamente a los candidatos e invisibilazándolo a el. Les ganó con todo el aparato en contra y desde el 10 de diciembre, convocó a todos los que quisieran trabajar para los vecinos. Durante estos 4 años mantuvo su decisión política, de gestionar para los vecinos, fijando prioridades y al lado del vecino. Muchos que eran “anti Britos” comenzaron a conocerlo y a entender que era un político distinto. Que decía la verdad, aunque no guste. Que el despacho del Intendente era para atender a la gente. Que no se iban hacer obras de acuerdo al caudal de votos, sino las necesarias. Con un gobierno provincial que no hizo diferencias en la entrega del dinero que le correspondía a cada municipio y con un gobierno nacional, que no dio “ni un ladrillo”. Profundizando su gestión al lado del vecino. Con reuniones barriales, con visitas en las casas a la que lo invitaban, dedicándole muchas horas a la atención de los reclamos en su despacho y basando su gestión en la austeridad, el manejo responsable de los recursos, las promesas transformas en hechos, pero también y no menos importante, con todas las trabas que le quisieron poner los que no entendieron su forma de gestionar y gobernar. A muchos, le cambió su opinión al conocerlo y se sumaron a su equipo. Destacó a cada chivilcoyano que fuera electo por los vecinos, nombró a cada uno y los invitó, a cada referente político fuera del espacio que fuera. Destacó a cada persona que participó en un acto, puso en valor el trabajo del empleado municipal y siempre agradeció a toda figura política sin importar si le convenía o no a su espacio.

Britos se transformaba así, en un político reconocido, primero, por los vecinos y por ende, una figura que cualquier espacio político quería tener. No “coqueteó” con los distintos espacios, sino todo lo contrario, los espacios lo tentaban para que se sume, porque el, sumaba.

Todas sus elecciones fueron destacadas y analizadas políticamente, por el apoyo que recibía con el corte de boleta, muy por encima de los candidatos que lo acompañaran a nivel nacional y provincial. No especuló, priorizó el espacio en el que se sintiera más cómodo por encima del arrastre que le pudieran generar.

Formó sus equipos de trabajo con referentes de todas las ideologías, convocó una y mil veces a sumarse, sean del origen político que sean.

Aceptando equivocaciones y cambiándola, porque eso no es de blando, es ser coherente.

Campaña del 2019.

Tal vez, una de las campañas con más miserias humanas que se hayan visto. Lo dijo Fabio Britos en su discurso, “Nunca en Chivilcoy, se había llegado al ataque de lo más preciado que una persona puede tener. Atacar a los hijos y eso hicieron”.

Vinieron a Chivilcoy los candidatos del Frente de Todos a presidente y a gobernador, ambos fueron electos. Por si eso no alcanzaban, sacaron de las cenizas a quien creían que más le podía sumar, reapareció Florencio Randazzo. Con el, Dario Speranza, Franetovich y también Pittelli.

Randazzo, paseó con la candidata de La Campora por Chivilcoy, cosa que ni siquiera había hecho en el 2015. Lejos de sumar votos el caudal de votos que creían, la gente se animó a cuestionar su figura y lo que representaba.

Britos, ganó, lo eligió la gente y les ganó a todos. Y cuando dice el que les ganó a todos, no lo dice desde la soberbia, lo dice desde el deber cumplido, desde la felicidad de que los chivilcoyanos hayan priorizado y elegido su forma de gestionar y gobernar. Los vecinos no endiosan eternamente, ni creen en los reaparecidos por conveniencia que “van detrás del queso”. Ni se dejan encantar dos semanas antes de una elección.

Con Britos reelecto, se terminó con las promesas de campaña, con las palabras que se lleva el viento y con una forma de hacer política que priorice el caudal de votos por encima de la gente.

Con esos resultados, se abren nuevos desafíos.

Para la oposición, analizar qué y por qué lo eligió la mayoría.

Para el, no dejarse atontar con el poder obtenido por los 8 años que los vecinos, le confiaron el destino de la ciudad.

Porque la victoria de Guillermo Britos, no es la derrota de la candidata de La Campora, es la derrota de una forma de hacer política, a la que le volvieron a decir que No, que no quieren mas, los que en nombre del pueblo, se priorizan ellos y unos pocos.

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